Biografía

Cuando era niña recuerdo, los retratos y paisajes, que mi tío hacia utilizando lápices de colores y pasteles, mi asombro por las hermosas creaciones pictóricas y mi motivación interna de reproducirlos fueron creciendo con los años.

Después de terminar el colegio decidí, por mi inclinación artística y por sugerencia de mi profesora estudiar en la Escuela de Bellas Artes, lamentablemente por la distancia para transportarme pospuse mis estudios de arte.

Como una segunda alternativa decidí empezar a trabajar y también inicié mis estudios de Administración de Empresas. Aunque mis planes cambiaron, mi deseo de expresarme artísticamente no cambió.

Después de 20 años de trabajar en Recursos Humanos y tener una familia, me las ingenié para dibujar y pintar por mi cuenta, ya que mi vocación de producir arte continuó creciendo.

Es entonces que decido tomar clases de dibujo y pintura en una institución privada y posteriormente tomé clases privadas con un renombrado artista peruano quién me dio los fundamentos que necesitaba para empezar a pintar.

Durante mi travesía por el aprendizaje, revisé varios movimientos icónicos del arte, pero específicamente un período cautivo mis ojos: La Edad De Oro Holandesa.

Como el siglo 17 fue influenciado por el movimiento Barroco, estos mostraron una serie de escenas de la vida diaria como también bodegones (naturaleza muerta) y paisajes, la técnica empleada en términos de color y claroscuro usados para crear atmósferas y escenarios me cautivaron debido a su precisión y realismo.

Pronto me sumergí en el estudio de los viejos Maestros, llegando al Modernismo, donde el Surrealismo lo llegué a identificar con mi creatividad y trabajo, el amplio rango de posibilidades que el Surrealismo me da para crear obras de arte era basto y suficiente para poner en pausa mi búsqueda y escuchar mi voz interna y expresarla en forma visual.

Esta “pausa” fue algo diferente a las otras que tuve durante mi aprendizaje que fueron como una simple pausa en mi caminar, fue un tiempo donde mis ideas, emociones y percepciones por las cosas que me rodean emergió creando las más sublimes imágenes en mi mente y que pude plasmar en la tela.

Estas imágenes que traté de rescatar de mi inconsciente están compuestas de mi imaginación, pinturas del quattrocento, pinturas de la Edad de Oro Holandesa, paisajes surrealistas, y experiencias y percepciones acerca de la vida, todas mezcladas en un soporte físico que sólo llevarán fragmentos de un inmenso dialogo iconográfico que se lleva a cabo dentro de mí.▪